Así se ganó la Vuelta, desde dentro

Tengo claro cuál fue el secreto del éxito de Movistar Team y Nairo Quintana en la Vuelta a España 2016. Algo tan esencial, la base de la vida y lo que todo el mundo anhela, aunque presuma de lo contrario. Antes de desvelarlo, trataré de explicártelo a través de aquellos ojos inexpertos que viajaron hasta Galicia el pasado 18 de agosto, aquellos ojos que podrían ser los mismos con los que tú miras el ciclismo en televisión. Ahora ciérralos e imagínate que llegas con tu maleta llena de ilusión al aeropuerto de Vigo. Te han dicho que vas a convivir tres semanas con 25 personas prácticamente ‘desconocidas’, pero admiradas.

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Entrenamiento de la CRE en Balneario de Laias. Foto: movistarteam.com

Recién aterrizada, el primer compañero de trabajo que se te presenta –recordemos que no es una empresa cualquiera, Movistar Team es actualmente el mejor equipo ciclista del mundo– te enseña fotos de su hijo y te cuenta lo que pesa y lo que come. Qué naturalidad, pensé. Me gustó. La primera impresión dicen que es la que cuenta y la mía fue ver a todo el equipo sentado en la mesa. “Bienvenida, María”. Masajistas, mecánicos, el conductor del bus, el médico…, los ciclistas, directores y Eusebio Unzué, todos juntos. “Come bien y elige la tarea extra que más te guste, que aquí todos hacen de todo”. Repito estas dos ideas: todo el equipo compartiendo mesa sin importar el ‘rango’ y distribuyendo tareas.

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Las Rozas, ya de ‘rojo’. Foto: movistarteam.com

Pasan las primeras etapas, llegan los buenos resultados y los días donde se esperaba ‘un poquito más’, pero el lema de “todos juntos” sigue intacto. Nairo, ese chaval de 26 años que rodean y aclaman centenares de fans al bajarse del bus, se sienta a cenar junto al resto de auxiliares si se demora después de las ‘rutinas del líder’: atender a los medios y pasar el control al finalizar cada etapa. Lejos de pedir atenciones especiales, el colombiano acompaña en la mesa a los mismos que le habían ajustado la tija o lavado la ropa horas antes. Después de cenar, los ciclistas se reúnen en el bus para “hacer piña” y el resto del equipo sale a dar un paseo “para bajar la cena” . Cada noche y pase lo que pase en la etapa.

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Emoción tras la exhibición de Nairo en Lagos de Covadonga. Foto: Luis Ángel Gómez

En este equipo hay personas con las que he aprendido más en una Vuelta que en cuatro años de carrera y un máster. Hay deportistas como Alejandro Valverde que te demuestran que ser nombrado mejor ciclista WorldTour es inversamente proporcional al ego y que sí es posible ser querido por todo el mundo. Imanol es la paciencia personificada; Rubén, la humildad que un día vistió de ‘rojo’ y apunta bien alto; Rory, el deportista que quiere crecer intelectualmente y romper con todos los clichés; a José se le cae la baba con su niña, igual a que DaniCastro es la entrega por su líder y Rojillas, un tío que va de frente, el respeto y admiración por tanta gente que lamentó no verlo en la última etapa de Madrid. Qué injusta fue la Vuelta contigo, pero te darás “un buen paseo” más pronto de lo que imaginas.

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Locura en la salida de Nairo en la última etapa. Foto: Velon

Creo que ya he dado suficientes pistas que explican por qué Movistar Team subió a lo más alto en la 71 edición de la Vuelta a España. No quiero decir que esta sea la razón principal, a fin de cuentas, estos chicos llevan miles de kilómetros acumulados en sus piernas y planes de entrenamiento estudiados al detalle, pero sí me atrevo a decir que hay algo que distingue a este grupo humano del resto. Algunos pueden pensar que no es buena tanta confianza y que “al curro se va a currar”, pero mi idea de que la familia está por encima de todo y es la base de un proyecto sólido coge más fuerza después de estas inolvidables tres semanas. Por mi parte solo puedo dar las gracias por hacerme disfrutar del ciclismo y de mi trabajo, porque una victoria no tendría sentido si no va acompañada de buenos momentos. Y no recordaré mi primera Vuelta por el podio en Cibeles, sino por las charlas interminables después de cada etapa con Nairo, las mil ocurrencias de Alejandro, hablando de todo y de nada…, la risoterapia con los compañeros y aquellos manjares que sobraban del furgón de la cocina y vigilábamos como buitres. Aquí ganamos todos nuestra particular Vuelta a España.

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Cena de celebración en Madrid.

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